Departamento de samuel, viernes 18:30. A penas samuel abrió la puerta de su apartamento Azariel le saltó encima, tomándolo de la cintura con sus brazos y acercándolo más a sí de este modo. Mostró una amplía sonrisa antes de unir sus labios con los del rizado en un beso hambriento y necesitado, aunque ellos no habían pasado tanto tiempo separados, el castaño había sentido que lo iba a perder definitivamente con la discusión que habían tenido, llevaban meses conociéndose y nunca se habían peleado de esa forma. Azariel entendía al de rizos, era difícil creer algo tan tonto como era la verdad en este caso, a parte de que existían muchos prejuicios sobre eso, supuestamente un hombre siempre debía preferir y le debía atraer una mujer. El de rizos al comienzo no le correspondió el beso, pero a

