Isaac Necesito que comencemos ahora con el píe derecho, o tratar de no hacerlo tan mal. Debemos dejar de caminar a ciegas, y hablar, la comunicación debe mejorar. —Entonces, habla conmigo, nena... ¿Que haremos? ¿Que quieres tu? —Me siento rota, enojada y mas que nada... avergonzada...—Me dice bajando un poco la mirada. —¿Avergonzada?—Le pregunto—¿Te averguenzas de ... de...?—Paso saliva, nervioso, y algo molesto de imaginar que ella se averguence de su embarazo... de mi, de nuestra bebé —¿Qué? No—Aclara rápidamente, acaricia mi mejilla—Jamás me avergonzaré de nuestra pequeña, o de lo que tuvimos, Isaac —Oh—Le digo con claro alivio, y le dedico una sonrisa tímida, en disculpa —No... por no poder protegerla... ¿Que clase de madre sería si nu si quiera la pude cuidar, Isaac? —Ey no ti

