42.

1157 Palabras

42. No tenía ganas de bajar y calentarme la pizza, no tenía ganas de pedirle la tarea de ese día. Cerré mi puerta lo más silenciosamente que podía, para que no se diera cuenta. Notaba que tenía el corazón a mil. Lo de espiar no era lo mío, y no pensaba repetirlo nunca. Si no deseaba contarme su privacidad, quién era yo para ofenderme? Sobre todo cuando yo también tenía mis secretos y no deseaba compartirlos con él. Me tumbé en mi cama. Se escuchaba el agua de la ducha corriendo. Tumbado, comencé a mirar hacia el techo. Pero la idea de volver a su cuarto y ver sus malditos mensajes no me dejaban en paz, pero tenía el corazón a mil. Quería que Simón confiara en mí, y estaba claro que entrar a hurtadillas en su cuarto y revisarle el celular no es la mejor manera de conseguirlo. Por mucho

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