Al día siguiente… Hoy amanecido nevando, y aunque no me guste celebrar la navidad debo reconocer que la nieve es hermosa, aunque muy fría. Me encuentro parada cerca del balcón desde ahí veo como el jardín se llena de nieve en tanto las ventanas se empiezan a empañar. El frio está arreciando y eso es lo que más odio de estos meses, el frio que hay en la ciudad. Sobo mis brazos mientras sigo viendo hacia afuera hasta que de pronto Soledad entra a mi recamara. —Hola mi niña—camina hacia mí y deja una taza de café caliente en mis manos. —Hola Soledad—enseguida tomo esa taza —Hoy es tu día libre deberías estar con las chicas —menciono para después darle un sorbo a ese café. —Si pero antes decidí venir a traer tu taza de café—me explica mientras empieza a tender la cama. — ¿Y qué planes

