PRISCILA. Han pasado unos treinta minutos desde que el doctor nos dio la noticia, me llamaron de recepción con un mensaje de mamá, le tocará operar y demorará otra hora, por lo cual decidí ir a ver café para todos, le di a Susan que me agradeció, a Gaby que aun llora a pesar de que ya nos dijeron que Max está bien, ella se cupa por lo que sucedió, y al señor Capwell, que mira el suelo, me siento a su lado para conversar. — Lo siento señor —pestañea y me ve —¿De qué hablas Priscila? — —Max golpeó a esa escoria por mí, es mi culpa lo que pasó, yo... — —No hermosa, tú no tienes la culpa, la culpa es de él, porque atentó contra la vida de mi hijo y por eso moveré a quien sea para ponerle una demanda —siento — Si quiere le doy los datos del chico, fue mi novio, conozco mucho de el —

