PRISCILA. —Eras un idiota — río con Max mientras recordamos nuestra niñez —Pero tú te pasaste cuando llenaste las albóndigas con polvo pica pica —una carcajada sale de mi —Debiste haber visto tu cara, estabas rojo y pedias agua a gritos, y cuando tomaste el jugo... — —También le habías echado ese polvo —reímos —Creí que moriría, sentía el infierno en la boca — rio sin parar, hasta lagrimas me salen—Fueron buenos tiempos —susurra y asiento — Si, lo fueron, pero todo cambió. Nos mudamos y tuvimos que empezar desde cero en otro país, aunque tu padre nos ayudó bastante, con la casa, el trabajo de mamá y mis estudios, él es increíble — —Si, papá es increíble — bebo de mi gaseosa y suelto un eructo, lo cual hace que Max me mire sorprendido — ¿Qué? —pregunto dejando mi gaseosa en

