CAP 6 - ADIOS

1401 Palabras
Narrado en tercera persona. 3 AÑOS DESPUÉS. Priscila mete todo en su maleta molesta por lo que ha pasado, sus pocas cosas que tiene, las guarda con un gran valor. No puede creer lo que está pasando, al fin se sentía en casa, al fin creía que todo iba a mejorar, al fin creía que tendría una oportunidad. En la escuela ya tenía buenos amigos, ya tenía una rutina diaria con su mamá y ya amaba vivir ahí. Pero no. Cómo todo en su vida, eso también se desmoronaba, eso también terminaba, eso también acababa. Limpió con rabia las lágrimas que le salían, calló los hipos que su garganta emitía por el sufrimiento que sentía y trago la sensación amarga en su garganta aunque está no se fue, seguía ahí. Miró un dibujo que hizo de toda la familia Capwell y sonrió al ver a su mejor amiga Gaby, la había dibujado con su vestido favorito, el que ella más usaba, el que más cuidaba, el que más adoraba, con ternura miró a Daniel Capwell, él padre de Gaby y una lágrima escapó, a él lo quería, era como el padre que nunca había tenido y lo iba a extrañar mucho, sus ojos pasaron a su némesis desde que tiene memoria. Teodoro imbécil. Algo bueno de todo esto es que ya no lo vería, ya no le haría la vida trizas, ya no le haría pasar trabajo, pero muy en el fondo, aunque no lo reconociera jamás, lo iba a extrañar, iba a extrañar los juegos, los desafíos, las burlas, y los retos. Iba a extrañar a Máximo Capwell. Por último vio a la persona que faltaba, a Eleonor, la madre de Gaby y Teodoro, la esposa del señor Daniel, la mujer más odiosa que ha conocido. Su mente viajó a días atrás: “ — Quiero que la eches — habla Eleonor, está de pie con las manos en la cintura mirando a su esposo — Te dije que no lo haré — — Me importa un bledo, soy tu esposa, debes complacerme — se cruza de brazos — ¿Porque la detestas tanto? — pregunta el calmado, pero se lo ve cansado — Ella es de gran ayuda y ha sido quien ha cuidado de Gaby y Max cuando tu no has estado, que es mucho — la mira serio — Y Prisci solo es como otra hija para mi, una hermana para Gaby, son mejores amigas — — No me interesa, la quiero fuera y a esa mocosa también. Las quiero en la calle, sin nada, arrastradas y mendigando — — Estas enferma — dice exasperado — ¿Enferma? — pregunta dolida — ¿Solo porque quiero a la servidumbre fuera de esta casa? — — Pues esa servidumbre, es la que te ha dado de comer todos estos años, es quien ha tenido la casa impecable para que tu te regodees frente a tus amistades de la alta sociedad, es quien ha cuidado de tus hijos porque tu estabas ocupada, es quien se levanta al amanecer, para venir aquí en un viaje de dos horas y media para trabajar honestamente, y luego se va casi a la media noche recién a casa — — Deberías casarte con ella, ya que es tan perfecta — sus ojos se llenan de lágrimas — Eleonor — Suspira cansado y se pone de pie — Yo te amo, tu eres una mujer hermosa, inteligente, pero hace un tiempo estás actuando raro y solo quiero ayudarte, pero debes dejarme hacerlo — ella se queda callada por varios segundos — Tu lo que quieres es botarme para irte con otra — empieza a llorar — No me amas, no me amas, no me amas — llora sin consuelo — Échala por favor, échala —llora, Daniel está a punto de quebrarse — Es ella o yo — y es ahí cuando toma su decisión — Lo haré — susurra — Echaré a Clara y a su hija — Priscila con lágrimas en los ojos dejó de espiar y comenzó a caminar hacia la salida” Priscila piensa que él las echó, por culpa de ella. Eleonor, su esposa. Seca sus lágrimas y escucha unos golpes en la puerta, rápidamente sale de la habitación y ve a su madre abrir la para que entre Daniel Capwell. Nos viene a echar, piensa ella — Hola Clara — tiene ojeras, luce cansado y aunque sonríe esta no le llega a los ojos — Señor Capwell — saluda ella sorprendida — No lo esperaba, perdón que la casa esté sucia, llegamos hace poco y… — él, la detiene — No te preocupes, quiero hablar contigo por favor — la mira por segundos — Claro, siéntese — dice ella, suspirando — Mi amor, trae al señor Daniel un vaso de jugo — lo mira mal y va a la cocina por el jugo. Se cuestiona si echarle picante al jugo como lo hizo con Teodoro imbécil, pero lo descarta enseguida, ya que eso la dejaría al descubierto. Lleva el jugo a la sala y se sienta a lado de su mamá, ve al señor Daniel beber el jugo y luego dejarlo en la mesa, las mira. — Clara, eres muy importante para mí — Daniel mira a Priscila —Y tu eres como una hija para mi — entrecierra los ojos Priscila esperando que las eche a la calle, y las deje mendigando como pidió la esposa del señor Daniel — Gracias señor — dice ella agradecida, el señor Daniel saca un papel y lo extiende en la mesa — ¿Qué es eso? — pregunta Priscila intrigada — No puede ser — exclama Clara sorprendida con lo que ve — Es para ustedes — Priscila no sabe que ocurre, por eso sus cejas se hunden en confusión — Es por lo que has trabajado en casa, y es por esta razón que te doy esto como indemnización — — ¿Me está despidiendo? —pregunta Clara mirando con tristeza al señor Daniel, el suspira — Lo siento, no tuve elección, sabes que Eleonor es difícil y necesito tratarla, internarla, necesito estar para ella — Clara toma su mano — Entiendo, se muy bien lo que pasa ahí por años — él sonríe con tristeza — Gracias Clara — besa su mano — Por eso debes aceptar este dinero, les servirá para vivir bien por unos años, hablé con mi amigo en los Ángeles, él es dueño de una gran empresa de seguros — mira a ambas y prosigue — Él te dará empleo de inmediato, es hora de que el título de analista que tienes lo piensas en práctica y a ti Priscila, sé lo mucho que te gusta dibujar, Gaby me mostró tus dibujos, son excepcionales — ella ríe encantada — El director de la academia de artes, te espera para que estudies ahí, con una beca completa — Priscila no cree lo que oye — Solo debes sacar las mejores notas para no perderla, estarás ahí hasta tu graduación, luego iras a la universidad que quieras — salta de su asiento y abraza a Daniel con emoción No puede creer lo que escucha. — Ahora, debo irme — pasa las manos en su pantalón — Aquí tienen los boletos en primera clase para el viaje, saben mañana al mediodía, al llegar un hombre llamado Enrique las esperará con un cartel con mi nombre, el las llevará a su nuevo hogar. Por las cosas de aquí, mañana traigo un camión para que les llegue pasado mañana a su casa — Clara no puede contener su alegría y salta a abrazarlo con lágrimas en los ojos — Usted es un ángel — dice feliz, el ríe — Gracias Clara, de verdad — se pone de pie — Estaré llamando de vez en cuando para saber cómo están, Gaby también te escribirá — le guiña un ojo —Espero verlas algún día — abraza a ambas y lágrimas salen de sus ojos — Gracias por todo — y se va de casa Clara mira a su hija y Priscila mira a su mamá, las dos no saben que hacer, así que no más se abrazan, agarran en cheque de 50,000 dólares, suspiran y como dijo el señor Daniel, comienza a empacar sus cosas para una nueva vida. Priscila sonríe feliz, porque Daniel Capwell mostró ser un buen hombre.
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