MÁXIMO. Bebo de mi cerveza, mientras siento sus besos en mi cuello y sus manos en mi abdomen, me recuesto en el sofá dándole libertad a que me toque pero mi mente no está ahí. — Eres tan sexy— susurra en mi oído, pero la ignoro Priscila. Al día siguiente de la broma de Susan, nos sorprendió a todos cuando llegó a la escuela vestida de sirvienta. Llevaba un vestido gris, con manchas más oscuras en algunas partes, un mandil color blanco pero que tenía grasa y su cabello estaba en una coleta mal hecha, tenía varios mechones sueltos, , como si el trajín del día no le hubiera dado tiempo de peinarse. Caminó con la frente en alto y fue a su casillero, Susan al verla comenzó a gritarle sirvienta pero Priscila, sonriendo le dijo que se sentía orgullosa de serlo, ya que su mamá es un gran ejem

