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1368 Palabras

Santiago: No puedo creer que haya besado a Sofía. Sus labios eran tan dulces, suaves y su aroma a lilas sigue impregnado en mí. Sí, conozco a Sofía. Ahora me va a ignorar porque ella es como una niña pequeña con miedo del mundo. Decidí adelantarme a ella y me presenté en su casa con la excusa de los últimos detalles de la monografía que debemos entregar mañana. Luego de tocar el timbre, fue ella quien me abrió la puerta. Al verme, simplemente se sonroja y no formula ninguna palabra. —¿Me mirarás todo el día o puedo entrar? —Claro, adelante. Dejé un beso en su mejilla porque es lo mejor. Quiero volver a besarla, pero debo ser muy cuidadoso y paciente con ella porque no quiero perder su confianza. Ella me guió hacia el living y me preparó jugo de naranja para beber. Debo reconocer que

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