Tras haber sido engañado quede sumido en el arrepentimiento y la ira, pero incluso un sentimiento de perdida tan amargo no dura para siempre. No hay manera de saber cuanto tiempo pasó antes de que mi profunda rabia se redujera lo suficiente como para permitirme pensar en algo más que despedazar a ese bastardo pieza por pieza sin importarme que estuviera en mi cuerpo.
En realidad, el infierno es muy diferente a como uno se lo suele imaginar. Más que estar en una tierra repleta de llamas y gritos de lamento… Se parece más a estar flotando en el espacio.
Me refiero a que en este sitio realmente no hay nada más que oscuridad, no hay suelo, no se puede saber dónde es arriba o dónde es abajo; es un lugar vacío sumido en tinieblas. Por ese motivo, más que decir que caminaba sin rumbo, sería más exacto decir que flotaba a la deriva.
No siento mi cuerpo, se siente como si no tuviera huesos o carne en absoluto; aunque si intento tocar el cuerpo que tengo ahora, ciertamente se siente alguna resistencia y sensación de tacto, más allá de eso, esa maravillosa sensación que se siente al hacer un esfuerzo para poder moverte, no está presente.
La verdad es que no tenemos idea de los placeres que somos capaces de sentir a diario hasta que los perdemos.
Dicho esto, aquí no hay nada, tampoco se puede sentir el paso del tiempo; si intentas moverte, ciertamente te mueves, aunque hacia ninguna parte. Este es el infierno; el verdadero infierno. No hay forma de saber cuándo perdí completamente la razón y caí en la completa locura.
Quizá solo pasaron treinta minutos o tal vez varios siglos. De cualquier manera, no hay forma de saberlo con seguridad.
Lo único seguro es que seguí avanzando hacia adelante mientras aún tenía algún uso de razón. Curiosamente lo único que me recordaba que estaba vivo era esa horrible sensación de hambre que me aquejaba constantemente. Incluso la tortura puede ser satisfactoria en ocasiones, por lo menos es un recordatorio de que sigues con vida.
Tengo varios recuerdos completamente nublados de haberme encontrado con una o dos criaturas en algún momento. Esas criaturas querían matarme, estaban tan o más enloquecidas que yo. Recuerdo haberlas destrozado de alguna manera y luego recuerdo que devoré sus cuerpos mientras gritaban en agonía en un intento por calmar un poco la incontrolable hambre que sentía.
Por lo menos el infierno no estaba tan vacío como pensaba al inicio. En algún momento mi único objetivo era buscar comida; igual que todos los que habitan este lugar. Realmente es un sitio de comer o ser comido; un sitio donde no hay espacio para la razón o el pensamiento; solo para la locura y la matanza.
Quien sabe cuantas criaturas mate a lo largo de los años o cuanto tiempo pasó realmente. De vez en cuando se ven estos cristales desde los que se puede ver varios mundos, es casi como si todos los mundos y realidades estuviesen conectados al infierno como una especie de puerta. Aunque por mucho que lo desees, jamás podrás cruzar esas puertas.
Con eso como base, todo tipo de criaturas terminan en el infierno y luego son condenadas a vagar por la eternidad devorándose unos a otros hasta que su ego se pierde completamente y no queda más que una bestia salvaje sin rastros de lo que llamamos humanidad. Esto son realmente los demonios. En realidad, no son muy distintos a cualquier animal.
De alguna manera es un verdadero castigo para alguien que se consume por el arrepentimiento y la culpa. En realidad, lo bueno y lo malo no existe. No es como que caerás aquí por tus malas acciones. Lo sé porque lo que comemos los demonios no es carne; es el arrepentimiento y la culpa que se impregna en el alma. Entre más profundo el arrepentimiento, más sabrosa será la presa.
Por ejemplo, si robas dinero de tus padres y sientes culpa por ello o te arrepientes de ello lo suficiente, seguramente un demonio se relamerá los labios para devora toda esa deliciosa culpa impregnada en tu alma. Por lo que, si no quieres lidiar con demonios, todo lo que debes hacer es asegurarte de no hacer nada de lo que luego te puedas arrepentir.
Bueno, ahora que pienso en ello. Probablemente es justo por eso por lo que la gente les tiene tanto miedo a los demonios y los llama malvados; realmente no es porque sean algo malo, les temen porque saben instintivamente que los demonios no perdonan y tienen hambre. Incluso aquel bastardo que me engaño probablemente fue atraído a ese cristal guiado por la culpa que sentía por haberle fallado a mi familia; por la culpa que sentía por estarme convirtiendo lentamente en una escoria solo impulsada por la desesperación.
Ha pasado tanto tiempo que ya ni siquiera soy capaz de odiar a esa criatura. Fue cuando encontré una pequeña isla flotante no muy grande cuando empecé a recuperar la razón. Es un lugar hermoso, es como un pequeño meteorito que viaja a la deriva en el que hay un pequeño árbol de cerezo y un lago extremadamente pequeño. El lugar apenas es suficiente para una sola persona y este sitio se ha convertido en mi hogar.
Es mi pequeño paraíso personal ubicado en el medio del infierno. Tengo algún recuerdo de haberlo defendido de visitantes no deseados una o dos veces. Realmente no recordaba que yo fuese tan fuerte como para haber despedazado a todas esas criaturas.
Lo más probable es que ese demonio de alguna manera fuese especial. Quiero decir, no llevo aquí poco tiempo y jamás me encontré con un demonio que fuese capaz de hablar. En cuento al motivo por el que recuperé la capacidad de pensar racionalmente, en realidad es aburridamente simple.
Todo lo que hice fue sencillamente aceptar la culpa…
Nunca fue culpa del demonio engañarme; la culpa fue mía por permitirlo. La realidad es que decir que un demonio me engaño y que por eso abandone a mi familia con la esperanza de que tuvieran una mejor vida, no es más que una excusa que suena bonito.
La verdad es que fui débil, estaba cansado de fracasar una y otra vez en mi intento de salir de la ratonera que era mi vida. No los abandone por culpa de otro, los abandoné porque en el fondo era lo que realmente quería; deseaba que otro tomara la responsabilidad que me correspondía cargar.
Así es como es; la culpa siempre fue mía. Yo abandoné a mi familia y en lugar de permitir que la naturaleza siguiera su curso luchando por una vida mejor hasta mi ultimo aliento, me rendí y se lo dejé a alguien más por cobardía. Esa es la verdad, tan cruel y dolorosa como suena, solo debes aceptar la realidad por lo que es y solo entonces podrás seguir avanzando.
Aquel demonio no me mintió y ahora que soy un demonio por lo menos soy capaz de entender que mi familia no sufrió o estuvo en peligro junto a una criatura como esa. Lo sé porque solo alguien que ha aceptado la realidad tiene derecho a mantener sus pensamientos en este lugar. Por lo que estoy seguro que ese demonio cumplido su palabra e hizo lo que yo debí haber hecho desde el principio.
Para este momento ha pasado tanto tiempo que lo más probable es que mi familia ya haya muerto. Aunque si se me permitiera cumplir un último capricho, me gustaría verlos una vez más para poder disculparme por mi debilidad y cobardía…
Así seguí a la deriva descansando en las ramas de aquel árbol mientras floto a la deriva, ocasionalmente me encargo de los visitantes indeseados que llegan uno tras otro. En realidad, dejé de cazar demonios para comer hace mucho tiempo, ahora simplemente espero que vengan a mí.
Si me atacan los destruyo de la forma más dolorosa y creativa en la que pueda pensar, por otra parte, si me ignoran los dejo ir para devolverles el amable gesto; aunque esto ultimo nunca haya pasado, lo haría si llegase a suceder alguna vez.
Quiero decir, si atacas a alguien, luego no puedes quejarte si ese alguien te despedaza, ¿cierto? Así fue mi vida hasta cierto día…
Como de costumbre estaba recostado en una de las ramas de aquel árbol observando la vasta oscuridad que me rodea. Incluso si quisiera hacer algo más que esto, lo único que me viene a la mente es nadar en ese pequeño lago y realmente no tengo demasiadas ganas de hacer tal cosa. Principalmente porque lo que llena ese lago ni siquiera parece ser un lago con agua, en su lugar parece más un hoyo repleto de algún tipo de energía brillante de color cian brillante.
—Vaya, es la primera vez que veo un demonio tan apacible en este lugar —desde algún sitio resonó una voz femenina —Aunque dudo que un demonio menor pueda hablar todavía es interesante ver uno tan tranquilo —dijo como hablando para ella misma. Era evidente que ella no esperaba ningún tipo de respuesta de mi parte.
—¿Y quién demonios eres tú? —le respondí con molestia a quien perturbaba mi descanso. Aunque también es cierto que de alguna manera siento curiosidad por ver un demonio que sea capaz de hablar tras tanto tiempo.
Al escucharme lo que antes parecía ser algún tipo de sombra que se confundía en el vacío tomo forma humana. Es una mujer bajita realmente hermosa, su cabello rebelde es anaranjado y va a juego con sus ojos del mismo tono y su mirada afilada. Ella tiene una figura esbelta bastante delgada y me observa de manera curiosa a la vez que juguetona.
—Uhm… eres un demonio menor, ¿verdad? ¿Cómo es que puedes hablar? —cuestionó tras acercarse a la base del árbol y observar desde abajo la rama en la que estoy.
—Incluso si me lo preguntas… ¿qué se supone que debo responder?
—Ahora que lo dices, es probable que seas un demonio joven que acaba de despertar —dijo con visible decepción —Ahora me siento como una tonta por haber pensado que era una rareza…
—¿Despertar? —su comentario me sacó un poco de lugar, porque yo pensaría que llevo bastante tiempo despierto; en teoría al menos.
—Ah… pues veras, cuando una de las almas corrompidas que caen aquí finalmente acepta la culpa por todas sus acciones suelen recuperar la capacidad de pensar. Aunque esto no es algo común de ver en un demonio menor, ¿sabes? —bueno, la verdad es que es algo bastante sencillo de suponer de todas formas. Sin embargo, es algo bueno que pueda confirmar esta teoría con alguien más.
—¿Es así? Supongo que de alguna manera lo sabía. Entonces dime, ¿también me atacaras como todos los demás o te marcharas tranquilamente?
—Jajajaja, no sea prepotente niño, ¿por qué un demonio ancestral como yo se molestaría en jugar con un miserable brote como tú? Sinceramente la concentración espiritual que tiene un demonio menor ni siquiera vale el esfuerzo, ¿sabes?
—Sí tú lo dices… tomaré eso como una señar de un alto al fuego tácito, en ese caso —no es como que tenga mucho que hablan con ella, pero es cierto que tengo algunas preguntas y ella parece una buena fuente de información —¿En ese caso puedo preguntar tu nombre y cuanto tiempo llevas viviendo en este lugar?
—Si prometes no escapar te diré mi nombre —propuso de manera coqueta.
—No es como que te tenga miedo, ¿sabes? Diría que me transmites más curiosidad que otra cosa.
—Uhm… un brote valiente, eh. Bueno, mi nombre es Misery.
—Qué nombre tan extraño… Dicho eso, supongo que es un nombre adecuado para una demonio.
—Ah, si me sigues alagando harás que me sonroje, ¿no será que acabaste en el infierno por andar de pica flor por ahí?
—¿Quién sabe? —le dije con una sonrisa desprovista de emoción alguna —Además no fue un halago…
—Vaya, que criaturita tan cruel. Con respecto a tu otra pregunta, pues difícil responder eso en un ligar donde el tiempo no existe.
—¿A qué te refieres?
—Bueno, en el infierno, el futuro, el pasado y el presente ocurren todos a la vez. Básicamente aquí el tiempo no transcurre, talvez otra forma de verlo sería que todos los tiempos transcurren a la vez en este lugar.
—Eso es algo difícil de entender, supongo. O más bien, tu explicación es un poco confusa. De cualquier manera, si no se puede medir el tiempo, ¿cómo sabes que eres un demonio ancestral?
—Yo no dije que el tiempo no se pudiese medir, es solo que es diferente para cada individuo. Por ejemplo, criaturas que provienen de planetas o dimensiones distintas, no tendrán la misma forma de medir el tiempo. Me refiero a que si la orbita del planeta del que provienen es más larga o más corta, la duración de días y horas para cada uno es distinta. Aunque, hay algunos demonios que miden el tiempo en función de las criaturas que matan y ello cuentan cada muerte como un día.
—Ya veo. Eso tiene sentido.
—¿No dudaras de mis palabras?
—Bueno, alguien me dijo que los demonios no acostumbran mentir hace mucho tiempo.
—Jajaja, y yo que pensaba en atormentarte un poco. Realmente es una lastima que esa persona te diera un spoiler como ese, jejeje. A todo esto, ¿cuál es tu nombre?
—Uhm… no se el motivo, pero no soy capaz de recordarlo…
—Eh, ¿eso quiere decir que en lugar de recuperar la razón tras ser invocado y recibir un nombre lo hiciste por tu cuenta?
—Si tu pregunta es si alguna vez he salido de aquí, la respuesta sería que nunca he tenido oportunidad de salir.
—Eh… ¿de verdad? No hay manera…
—¿Es tan raro?
—La mayoría de demonios pensantes que conozco recuperaron el sentido de esa manera, hay excepciones como yo que directamente llegaron aquí con su cuerpo y eventualmente se convirtieron en demonios, pero esta es la primera vez que escucho que alguien ha recuperado la cordura tras aceptar toda la cupa que alberga su alma… De hecho, tal vez es por eso que eres tan apático e indiferente.
—¿Por qué? Quiero decir, todo lo que tienes que hacer es aceptar de buena gana la culpa que te corresponde y pagar por ello, ¿no? No veo la complicación…
—Aunque lo digas así, hacer eso no es tan simple como lo estas poniendo, pequeño brotecito —hasta ahora realmente no nos habíamos movido demasiado de nuestras posiciones iniciales salvo cuando ella empezó a sospechar de mis palabras. En ese momento su mirada curiosa se iluminó literalmente es la única luz que se ve en el vacío y luego dijo la palabra: [Análisis] poco después si rostro se deformo con desconcierto —Uhm… por tu energía espiritual es definitivamente un demonio menor…. A ver, veamos su tipo… ¡Eh! ¿Demonio de castigo? Esta es la primera vez que veo este tipo de demonio… —ella parecía pensar en algo mientras me observaba con curiosidad, fuera de la palabra [Análisis] no la escuche decir nada más antes de verla sumergirse en sus pensamientos.
—¿Pasa algo malo?
—N-no… ¿de casualidad sabes en cuantos tipos se dividen los demonios?
—No, no sé nada del tema.
—Hasta ahora pensaba que solo había dos clases: Demonio devorador y Demonio noble. La función de los devoradores es como su nombre devorar toda criatura que entre al infierno y su inteligencia no suele ser su punto fuerte, luego están los demonios nobles como yo. Una clase de demonio capaz de comandar a otros más débiles que por naturaleza es indiferente y egoísta. Dicho esto, la mayoría de demonios de alto rango pertenecen a este tipo. Sin embargo, tú eres un demonio castigador… Había escuchado historias al respecto, pero pensaba que solo eran mitos y cosas así.
—¿Y qué hacen esos demonios?
—B-bueno, en teoría su única particularidad es que son demonios neutrales. Es decir, no son caóticos o malvados como los demás, por lo que la energía sagrada no les afecta. Sin embargo, pensaba que era un mito… Además, se supone que son los más adecuados para purificar almas con un castigo acorde.
—¿Purificar almas?
—Pues me sorprende que no te hayas dado cuenta, pero el demonio que devora el alma de otro la almacena en su cuerpo. Es responsabilidad del ganador purificar el alma del perdedor a través del sufrimiento para que pueda regresar al gran ciclo de rencarnación como un alma pura.
—Eso suena como un trabajo sin paga realmente pesado…
—No es como que no exista una compensación. A cambio de purificar el alma puedes obtener su energía espiritual, la cual quedará almacenada en tu cuerpo. En otras palabras, así es como nos fortalecemos los demonios.
—Ya veo.
—Sin embargo, con tu nivel de energía no creo que lo haya hecho nunca, ¿no? Supongo que es una buena manera de pasar el tiempo darte una pequeña clase —dijo antes de llegar de un salto a la rama en la que estoy recostado —Como todavía eres un demonio menos solo debes tener mil o dos mil almas de las que encargarte.
—¿Qué haces? —me quejé porque ella repentinamente puso su mano en mi pecho.
—Tranquilo, solo quiero saber la cantidad de almas que has almacenado hasta ahora… —ignorando mi malestar ella siguió adelante y luego se quedo en completo silencio —…esto no puede ser… —dijo con incredulidad.
—¿Pasa algo malo?
—Déjame preguntarte una cosa, ¿cuántas criaturas has matado hasta ahora?
—Uhm…. Cuantas serán, creo que desde que tengo uso de razón, unas 100 máximo.
—¿Sí? ¿Y por qué tienes tres millones de almas almacenadas en tu cuerpo? —dijo en tono de sospecha.
—¿Qué dijiste? ¡Q-quince millones! —incluso yo me sorprendí —No hay manera…
—Por tu reacción no parece que mientas, así que supongo que en tu tiempo como demonio devorador eras una criatura realmente glotona. Lo que más me impresiona es que pudieses encontrar todas esas criaturas en un lugar como este, por lo que tu percepción innata debe ser realmente buena, eh.
—¿Percepción innata?
—Si, como te abras dado cuenta en el infierno no existe nada como el sonido, luz o siquiera algo que estimule uno de tus sentidos, razón por la cual la mayoría de criaturas que entran aquí pierden la cordura en poco tiempo. Por ejemplo, alguien que necesita respirar, intentará desesperadamente hacerlo tras llegar aquí, pero ese placer será negado, así como muchos otros placeres de los que no eres consiente hasta que vives aquí el tiempo suficiente. Dicho esto, la mayoría de seres superiores desarrollan nuevos sentidos para poder vivir aquí. Algunos tienen una desorbitada percepción espiritual como tu y pueden darle forma imaginaria a un mundo que en principio no tiene color ni forma, otras criaturas como yo agudizan su sexto sentido al punto de ser capaces de sentir algo incluso donde no hay nada y otros más tienen lo que llamamos sentidos imaginarios, pero estos individuos en realidad no están muy lejos de la completa locura.
—Así que por eso fui capaz de distinguir cosas de un momento a otro, eh.
—Bueno, con respecto a lo que mencioné antes, todo lo que debes hacer es buscar en tu interior, elegir una de esas almas y torturarla de muchas formas hasta que su alma eventualmente sea purificada. Es cierto que es un proceso algo largo, pero es realmente satisfactorio. Como tienes tantas almas, cuando acabes de purificar todas ella probablemente te conviertas en un demonio antiguo o quizá llegues a ser un demonio ancestral incluso.
—Supongo que puedo intentarlo…
—Bueno, te dejaré un regalo antes de irme.
—¿Qué por qué dejarías un regalo?
—Porque eres un brotecito bastante agradable. De hecho, es bastante sorprendente que no haya sentido ningún tipo de hostilidad de tu lado y creo que puedo darte un regalo por eso, además planeo volver de vez en cuando, ¿sabes?
—B-bueno, lo que digas…
—Me gustan los chicos que son honestos —dijo antes de abrir una especie de portal rojizo del que salieron varios cristales de esos que se puede encontrar ocasionalmente por el infierno —Estos son, cristales almaria que solo se pueden encontrar en el infierno. En cuento a para lo que sirven, estos cristales te permiten ver otras realidades y tiempos, evidentemente dependiendo a dónde este conectado el portal serás capas de ver otros mundos a través de ello y aprender muchas cosas.
Luego de decir eso, ella dejo una gran cantidad de esos cristales Almaria botados por ahí y luego se fue a algún sitio. Luego de molestarme porque esto se sentía como si una visita llegara a tu casa y sacara una gran cantidad de basura de su bolsa para dejarla botada sin cuidado por ahí… tuve que bajar de la rama en la que suelo descansar para ordenar un poco el lugar.
En los cristales se pueden ver varias cosas, algún tipo de universidad en algún lugar, una zona de guerra, incluso una fantástica aldea élfica que parece sacada de un cuento de fantasía. Estos cristales no son muy distintos de ver la televisión e ir cambiando de canal.
Como sea, ahora tenia una fuente de entretenimiento y una actividad. Por un lado, tenía que purificar tres millones de almas haciéndolas sufrir… una tarea que preferiría no hacer con demasiada regularidad. Por otro lado. tenia los diferentes cristales que dejó Misery los cuales me servirían para entretenerme y aprender todo tipo de cosa.
Así seguí esa rutina por mucho tiempo, gracias a los cristales era posible medir el tiempo, ya que en ello se podía ver el tiempo pasar y como mostraban un sitio similar a una tierra en el futuro, decidí medir los días con ese cristal. Así pasaron aproximadamente dos mil años, Misery me presentó algunas personas cuando venia ocasionalmente y tuvimos uno o dos problemas en ese tiempo. Ella insistía en que debía aprender a tomar mi forma real, pero como no sabía cómo se veía este cuerpo originalmente eso era algo imposible para mí|, por lo que simplemente la ignoraba.
Así fue mi agradable tiempo en el infierno, hasta que un día en el que dormía en una de las ramas del árbol como era mi costumbre, repentinamente vi brillar uno de esos cristales.
Sentía algo de curiosidad, porque pensé que ese mundo había terminado o el puente se había destruido. Cualquiera que fuese el caso era la primera vez que veía algo como esto y me acerqué con curiosidad al cristal, pero fui ingenuo. Lo siguiente que supe es que el cristal me absorbió como si fuese una aspiradora y terminé algo aturdido justo frete a una extraña chica que me mira con miedo y sospecha.
Aunque no sabía cómo había sucedido, de alguna manera intuía que finalmente alguien me había invocado. Como fuese seria un asunto sencillo de cumplir su pedido y luego matar a mi invocado de una manera dolorosa. Luego vagar un poco hasta que la energía que sostiene la existencia de mi cuerpo se acabe y volver al infierno.
De cualquier manera, no es como que sienta algo de aprecio o empatía hacia mi invocadora. El curso de acción estaba decidido, aunque según lo que me pidiera podría simplemente matarla y luego cumplir su pedido. Lastimosamente la última parte no era negociable.
Así me preparé para interactuar con mi poco experimentada invocadora, completamente ignorante de que el destino había empezado a girar con mi llegada a este lugar.
Y es con ella con quien realmente inicia esta historia, aunque me pese admitirlo. Y eso es porque esta mujer es...