« ¡Nadie pierde una batalla sin haber empezado a combatir! » Eva estaba sentada en medio de la cama, alrededor de ella estaban todo tipo de archivos. Las horas habían pasado, apenas se percata de la hora para entrar al baño y prepararse para la cita que tendría con el inspector. Apresuradamente, Eva se retoca frente al espejo y cepilla sus cabellos, segundos después ya estaban tocando el timbre de su apartamento. Toma su bolso para ir al encuentro de Di Luca, al abrir la puerta ve a un apuesto hombre, ella sin darse cuenta estaba observando detenidamente a Di Luca quien estaba delante de él. A diferencia de ella, Di Luca tenía listos ojos brillos; pues frente a él tenía no solo a su compañera de trabajo sino a una hermosa mujer, aquella mujer extrovertida, inteligente y lleno de vida

