Marko Dos semanas después Francesca había sido dada de alta, pero las cosas estaban lejos de mejorar con ella. Efectivamente había perdido el cuarenta por ciento de su visión en su ojo por lo que ahora dado a que su vista se cansaba más rápido debía usar gafas con una graduación especial. Había mejorado en cuanto a sus golpes, la inflamación de la cara había disminuido al igual que la de su ojo, lo único que tenía era una mancha violácea que iba aclarándose día a día. Ya no tenía infecciones internas pero el medico dado su alto nivel de anemia sugirió que por ahora una cirugía para curar las cicatrices de su espalda era casi imposible. En cuanto a su alimentación habíamos vuelto a cero, Francesca apenas tocaba la comida y por supuesto no había vuelto a hablar. Cuando se quería comunic

