Marko Hoy era mi cumpleaños y por primera vez en mucho tiempo me había generado ansiedad este día, porque, sería el primero que pasaría junto a Francesca. Había tenido la mejor manera de despertar, con ella montándome y regalándome uno de los tantos orgasmos que habíamos tenido encerrados en nuestra habitación hasta casi la hora del almuerzo. Era imposible saciarme de ella. Seguía siendo mi Francesca, todavía estaba esa esencia suya pero también estaba esta nueva versión más fuerte, determinante y feroz que me estaba volviendo loco. Era como si ahora brillara más, algo jodidamente difícil de explicar, pero eso era lo que veía en ella, como si resplandeciera como el sol, tan fuerte y dorado. Y teniendo en cuenta toda la mierda que había pasado y con la que había lidiado, lo único que p

