Francesca Me había regalado una jodida galería. ¿Acaso puede ser más perfecto? ¿Existe un hombre más maravilloso que el tengo a mi lado todo para mí? No, definitivamente no. Me había sacado la lotería y a lo grande. Pero no solo por aquello, era un detalle increíble, pero era mucho más, era la forma en que siempre estaba atento a cada cosa que necesitaba, como me cuidaba, como se preocupaba hasta en las cuestiones más mínimas de mi bienestar. Estaba ahí para mí, acompañándome incluso muchas veces desde el silencio cuando el día se volvía demasiado agobiante para mi cabeza. Todavía no estaba segura sexualmente y él me estaba esperando con una paciencia titánica. Avanzando o retrocediendo según como mi cuerpo reaccionaba y lo amaba cada día incluso más que el anterior. Marko no era con

