Capítulo 6

1095 Palabras
Esto era increíble. Este departamento era el doble de grande de lo que era mi antiguo departamento. No quiero ni pensar en cuanto le había costado. Aunque probablemente me diría que no me preocupe por eso. Si fue capaz de darme una tarjeta de color negra, de esas de las cuales muy pocos tienen, es capaz de decirme eso. Creo que de ahora en adelante tendré que acostumbrarme a esto. Pero ¿Que le diré a mi Madre? Bueno parece que todavía falta ponernos de acuerdo en la versión que daremos. Todo tiene que salir bien, sé que a mí no me afectaría, pero... Creo que se me hace muy injusto todo lo que le están haciendo, ya ni en su propia familia puede confiar. —¿Qué te parece? —Es hermoso, muy espacioso y sé que fue muy costoso. Se queja y después ríe. —Definitivamente, te pareces a tu madre, siempre la escuchaba quejarse cuando mis padres le regalaban algo. Sonrió mientras niego, suspiró ye siento en el sofá, lista para aclarar todos los puntos. —Muy bien, necesitamos ponernos de acuerdo para las versiones que daremos, por qué aunque no lo creas se les hará extraño que te casarás con una chica de 20 años. —Si, lo sé ¿Qué propones? —Bueno, presta atención, tu fuiste al médico por un golpe que te diste en la cabeza, te dijeron que no era grave y ahí viste como ingresaban a la mujer que fue cercana a tu familia, te quedaste con ella, yo llegué y nos conocimos, después te ofreciste a pagar todos los medicamentos y esas cosas y como yo me negué me propusiste casarme contigo y tú ayudarías a mi madre con su salud, pasamos mucho tiempo juntos y nos enamoramos y todas esas cosas cursis que te puedas imaginar, y que celebraremos nuestra segunda boda con la familia y así, obviamente van a quedar encantados ya qué ¿a quien no le gusta una boda? —¿Estás segura? —Por supuesto, no es como si nos fuéramos a divorciar pronto ¿O si? —No, yo creó que no. —Bueno ahí está, pero eso es hasta que pasen los dos años, por lo pronto solo eres un viejo conocido de mi madre y ya, que nos ha estado ayudando con la salud de mi mamá y nos pagas por cuidar este departamento, ya que anteriormente intentaron meterse a robar. —Realmente me sorprendes. —He leído muchas novelas, de ahí vienen mis ideas. —Eso realmente explica todo. Pasamos aproximadamente 1 hora planeando todo, no quería que hubiera errores y sobre todo, no quería afectar a mi madre. De una u otra forma esto tiene que salir muy bien. Salimos del departamento mientras él hablaba con alguien para programar una mudanza, salimos del edificio y subimos a su auto para ir al hospital y que nos dieran noticias sobre mi madre y darle la noticia que nos mudaremos. En cuánto llegamos pasamos directo a su habitación, pero antes de llegar notamos que había mucho movimiento en su habitación, mi corazón se comenzó a latir demasiado rápido, mis pies actuaron por si solos y corrí hacia la habitación. Xandro trato de detenerme, pero no lo consiguió. —¡Mamá! (••••) Tarde. Todo lo que hice, todo llegó tarde. Era demasiado tarde, no pude despedirme de ella, ahora la perdí para siempre. Xandro se está encargando de todo, mientras yo estoy en la sala de espera, no sé qué hacer, no sé qué más hacer. Nada, no puedo hacer nada, no pude hacer nada por ella. —Támara —dijo Xandro llegando a mi lado, tomó mis manos entre sus manos, dándome seguridad —Vamos a casa, yo me encargaré todo. Solo asentí y me levanté, pero no pude con todo lo que pasaba en mi mente y sentí mi cuerpo caer. [•••] Al momento de despertar, note que estaba en una habitación diferente, no era la mía y tampoco era la del nuevo departamento. En este punto no me importaba donde estaba, solamente quería llorar, había perdido a mi única familia, estaba sola, completamente sola. Mis sollozos cada vez se escuchaban más, la puerta de la habitación se abrió, no me fijé quién era, pero sentí un peso subir a la cama y abrazarme desde la espalda. —Llora cariño, llora todo lo que tengas que llorar, no estás sola, yo estoy contigo y siempre lo estaré, no te dejaré nunca. Quería creer eso, quería creer que nunca más estaría sola, pero sabía que está farsa en algún momento iba a terminar y no sabría si estaría lista para nuevamente quedar sola. No se cuanto tiempo pasamos así, yo llorando mientras él solo me abrazaba. —Avise en la escuela de que probablemente faltes unos días, entendieron por lo que estas pasando. —Gracias. Después de media hora, alguien tocó a la puerta de la habitación. —¿Quién? —Soy yo hijo, traje la ropa cómo me pediste. —Es mi Madre —dijo dándome un beso en la mejilla, se levantó de la cama y fue abrir. Escuché que intercambiaban palabras, después la señora se acercó a la cama, me senté limpiando mis lágrimas. —Hola cariño, soy Karoline la madre de Xandro, mi hijo ya preparo todo para velar a tu madre, pero necesitamos que te cambies para irnos. —Gracias señora, soy Támara. —Lo sé, mi hijo ya me contó de quién eres hija y no te preocupes, nada te faltará partir de ahora. Asentí y me levanté de la cama para meterme al baño, tomando la ropa que traía ella en una bolsa. Me di un baño tomándome mi tiempo para descargar lo único que quedaba. Salí de la ducha, seque mi cuerpo y comencé a cambiarme, obte por dejar mi cabello suelto, no tenía ánimos de peinar mi pelo, como siempre lo hacía. Este día de hoy no podía peinarme como mi madre siempre lo hizo, este día sería el peor de toda mi vida, perdí a mi Madre, a mi mejor amiga, a mi única familia y no creo soportarlo realmente. En cuánto salí de la habitación me detuve en seco al ver a toda la familia de Xandro en la sala. La sonrisa que me dio Xandro me transmitió mucha calidez y sobre todo, me dio a entender que no estaba sola, ahora lo tenía a él. ¿Pero cuánto duraría ésto? ¿Cómo seguiría adelante sin ella?
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