- ¿Realmente creiste que seria tan fácil desobedecer a mis ordenes? No quería llegar a esto pero no te dejaré salir de casa. - Estas loco. - ¿Recién ahora te das cuenta? No me terminaste de conocer aún. Se sienta en el sofa cruzando sus brazos bajo sus pechos, levantandolos, e inmediatamente mis ojos viajan hacia allí. - Tarde o temprano tendrás que abrir las puertas, no puedes mantenerme aquí como a la puta princesa que encerraron en una torre. Me acerco a su rostro. - Me importa una mierda, mientras lleves a mi hijo en tu vientre acataras mis ordenes mi amor. La beso y ella intenta empujarme pero al no lograrlo me corresponde al beso enredando sus brazos al rededor de mi cuello, profundizandolo. Me siento a su lado y ella se sube a horcajadas, moviéndo sus caderas sobre mi crecie

