Un trato

1330 Palabras
Escucho gritos y no logro abrir los ojos, me intento mover y tampoco puedo, pero siento un dolor sordo en mi cabeza que se siente como si un hacha me la estuviera partiendo. - Tayler, no puedes… - La voz de un hombre intenta hablar pero es callada rápidamente por él. - Yo hago lo que quiero ¿Desde cuándo te debo pedir permiso? – Tayler es frío, arrogante, poderoso y también muy dominante, no sólo su calidad de estrella lo respalda, también debe su altanería y egocentrismo a que es el único hijo del hombre más poderoso de España, Jared Scott. - No te permito que… - La voz del mismo hombre intenta nuevamente hablar, pero Tay es decisivo. - ¿Qué? ¿Qué es lo que no me permites? Lo llevaremos al hospital y veremos que esté bien, entiende una cosa, ese podría ser yo ¿Sabes por qué no lo soy? Porque este imbécil decidió salvarme y cayó él en mi lugar, así que no cuestiones y llama a una ambulancia ¡Ahora! – Carajos… Tayler si que está enojado. Da miedo. - ¿Estás seguro de esto? – Dice nuevamente la misma persona mientras continúo sin poder abrir los ojos. - ¿Estás cuestionando a Tay? ¿Desde cuándo? Él tiene razón, somos responsables por este chico. – Esa voz es de Jim, otro m*****o de Blue y el más caballero de todos. - Si Tay lo dice, nosotros lo hacemos, así de simple. – Ese es Dylan, el más pequeño del grupo, tiene mi edad y es el más tierno. - Está bien, pero… - El pobre hombre intenta nuevamente hablar, pero Tay lo interrumpe nuevamente. Está claro que él está enojado. - No quiero peros, tú me pides algo, pero no me das nada a cambio, ahora haz esto por mí. – Dice el chico más frío del mundo, aunque justo ahora está intentando hacer algo por mí y eso cala hondo en mi corazón. - Bien. – Mientras escucho algunos sonidos, me doy cuenta de que puedo abrir mis ojos lentamente, y es que no puedo ir al hospital, ellos deben tocar y yo debo trabajar o no me van a pagar y si no me pagan, yo no podré costear la operación al corazón de mi madre, además… - Yo… - Intento hablar y escucho como se acercan varias personas. - ¿Theo? ¿Estás bien? – La voz de Simón es inconfundible, así que termino por abrir los ojos y él me toma de los hombros para intentar levantarme, es cuando me doy cuenta de que aquí están los cuatro miembros de la banda, Tayler, James (Jim), Dylan y Seth, junto al mánager que debe ser Clayton, por lo que dijo Tay. - Si… Me duele la cabeza… - Puedo decir lentamente y veo cómo me miran todos los hombres reunidos aquí. - ¿Seguro no te lastimaste? – Pregunta Jim y sé que debe sentirse preocupado por la mirada de su rostro, pero yo no quiero que se preocupen, mucho menos que me lleven al hospital. - No, estoy bien, sólo fui imprudente, lo siento. – Sonrío y los tres me miran, Tayler, Jim y Simón. - Eres un idiota, pudiste haber muerto. – Dice Tayler entre dientes, mientras Simón me mira con algo de preocupación en su expresión. - Estoy bien, Simón, sólo volvamos a trabajar. – Intento incorporarme, pero Simón me lo impide. - Tú te irás a tu casa. – Dice algo molesto. - No puedo, sabes que necesito este dinero extra… - Si es por dinero, yo te lo daré. – Interrumpe Tayler, pero Simón y yo lo ignoramos. - No, gracias, el dinero me lo sé ganar con trabajo. – Digo y muevo la mano de Simón mientras me sigue observando preocupado. - Tienes la cabeza dura. – Dice Seth, el más callado del grupo, es un chico más delgado que el resto, alto y posee unos ojos color gris hermosos, unas facciones algo asiáticas, piel blanca como la leche y cabello castaño oscuro, es bello, pero Tayler lo es más. - Pudiste morir y no te importó, lo hiciste sólo para salvar a nuestro hermano ¡Eres genial! – Dice Dylan acercándose a mí con los brazos abiertos y sonriendo, pero Simón se coloca como barrera, así ha sido siempre. - Gracias por eso, pero todo fue por mi culpa, si le hubiese sucedido algo a él (apunto a Tay) sería yo quién estaría en problemas. – Digo con una media sonrisa porque sé que es verdad. - Vete a descansar, es lo mejor. – Dice Simón en mi oído, pero Tayler vuelve a interrumpir. - Tengo una deuda contigo, déjame hacer algo por ti. – Su voz sigue siendo fría y tan melodiosa como cuando canta Sweetheart tocando el piano. - ¡Si, ya lo sé! Tengo una idea, podemos llegar a un trato. – Dice Dylan sorprendiéndonos a todos. - ¿Un trato? – Pregunta Simón. - Por haberle salvado la vida a Tay y por permitirnos tocar esta noche. – Sonríe mientras levanta su dedo índice el rubio de la banda, es muy lindo y tierno, sus ojos verdes te hablan de un niño pequeño jugando a la música y su porte de chico inglés no deja a nadie indiferente. - ¿De qué hablas? – Dice el mánager y mira a los chicos. - Si, mira, tú eres montador, puedes ser el que viaje con nosotros en las giras revisando que todo esté bien. – Dice Jim, quién tiene su cabello n***o azabache y ondulado medianamente largo arriba y corto abajo, con un peinado hacia el lado, se ve muy bien con su piel morena y ojos marrones intensos, es hermoso y atractivo con su ancha espalda y cintura estrecha, y es que todos en este grupo son tan bellos, que morirías estando tan cerca de ellos. - No creo que… - El mánager intenta nuevamente hablar, pero vuelve a ser interrumpido. - Clay – Dice Jim acercándose a él y tomando sus hombros – Tenemos una deuda con el chico, ya sabemos que no aceptará dinero y ni tú ni yo queremos que diga lo malos que fuimos con él después de haber salvado a Tay de caer por las escaleras ¿Qué te parece si le ofrecemos trabajo y así también lo vigilamos para tener todo en orden? – Me da miedo la sonrisa que Jim coloca en sus labios cuando habla, es como una sonrisa que indica que debes aceptar o tendrás consecuencias, y como no, si su padre también es otro hombre de negocios con una fortuna bastante considerable a cuestas. Aunque es bien sabido que ha logrado ganar mucho más desde que su hijo forma parte de Blue. - Está bien. – Dice Clayton mientras me mira, pero Simón se coloca cerca de él y lo cuestiona con la mirada. - Theo trabaja para mí, no puedes ofrecerle un trabajo porque ya tiene uno. – Él tiene razón, yo no podría irme con ellos a ninguna parte, mucho menos sin Simón, la vida es injusta a veces, cuando tienes delante al amor de tu vida pero él no te mira ni para darte la hora y te ofrecen pasar mucho tiempo con él, pero no puedes hacerlo tampoco, oh vida ¿Que será de mi? - Entonces ve y elige a tu equipo, todos vendrán con nosotros a trabajar ¿Qué no eras tú quién buscaba esa oportunidad? – Clayton lo observa con mala cara y Simón me mira a mí, sé que está esperando mi respuesta. El problema principal de todo esto es que tengo un secreto muy grande que me ha mantenido a salvo toda mi vida, si alguien ahora se llega a enterar de eso, sería el fin de mi existencia como la conozco y no puedo dejar a mi madre ni a mi libertad, entonces ¿Que voy a hacer ahora?
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