Miyu se encontraba en la posición en la que generalmente había pasado las últimas 2 semanas, se encontraba sentado en el suelo acariciando suave y sutilmente su vientre de casi 8 meses. Miyu se veía muy cansado, tenía ojeras de las malas noches y la desnutrición y era un hueso a comparación con su hermosa pancita que estaba muy grande. Miyu ya no podía ponerse de pie, mucho menos caminar, ya que sus piernas estaban tan delgadas y frágiles para poder cargar el peso de su vientre, solo se quedaba ahí en el suelo descansando, cantándole cunas a su bebé y contándole historias que el mismo inventaba. El lindo omega estaba hecho pedazos a comparación de la nueva pareja de su alfa quien ya hacía hospedada en el hospital ya que al parecer su bebé iba a nacer más antes de lo esperado, por lo cual

