Mientras bailábamos el Sultán me abrazó con mucho cariño, me daba leves besos y entrelazó mi mano con la de él. — Te amó muchísimo mi vida — Me sentía demasiado agotada y me dolía mucho el cuerpo, deseaba descansar y de verdad el dolor de cabeza era demasiado, ya mi cuerpo no daba más y por más que le colaboraba al Sultán este no parecía tener compasión dónde me mantenía a su lado mientras conversaba con los líderes y gobernadores o sus homólogos. Me alejé un poco del Sultán y esperaba que con todas las horas que le di fuera suficiente para él. ¨Sultán Agni...¨ — Mi amor ahora eres mi esposa — Ya no quería perder más tiempo y lo miré a sus ojos. ¨Necesito ir al tocador¨ — Está bien mi amor y acá te espero — “Qué diablos, ¿Y por qué no le dije que ya quería irme?" Camine hacia el

