La euforia de la noche flotaba sobre los matices de conversaciones y risas. El bullicio de la fiesta que el director organizó se veía interrumpido solo por el tintineo de las copas y los elogios constantes. Ethan e Isabelle eran el centro de atención, las nuevas estrellas de una constelación que había iluminado el auditorio horas antes. Mientras Isabelle conversaba animadamente con un grupo de admiradores, la mirada de Ethan vagaba, perdida en un mar de rostros hasta que una mano se posó en su hombro. Era el director, su expresión seria contrastaba con el jolgorio que los rodeaba. —Hay alguien que desea hablar con ambos—indicó el director con un tono que sugirió importancia y urgencia. Ethan asintió, intercambiando una mirada intrigada con Isabelle, a quien ya hace unos segundos le había

