FARAH SALLOW
Respiré un hondo e ingresé al gran edificio "ZAFIRO STONE", ese gran letrero de alzaba en toda su gloria, dejé de mirar el letrero al ya colocar un pie dentro, todo pasó en cámara lenta. Todos dejaron de hacer lo que estaban haciendo para mirarme, no era de menos. Había conseguido tantas joyas de la india, que ya mis joyas no entraban en el cofre, así que decidí usar algunas. En mi frente tenía un gran diamante de zafiro que colgaban en diamantes hasta atrás de mi pelo, formando así como una corona, en mi cuello tenía un gran collar de diamantes y con un zafiro al medio, mis pulseras también hacían el mismo juego que del collar y la tiara, encima de mi tobillo también colgaba algo parecido a una pulsera también con diamantes y zafiros pequeños. Noté que muchos me miraron con la boca abierta, sonreí de lado y mientras caminaba hacia la recepcionista me quité mis lentes de sol, sonreí cortés, la recepcionista apenas me sonrió, seguía aún mirándome como si no fuera real
—Dígale a Brais Relish que Farah Sallow quiere hablar con él, es urgente- algún anonadada todavía, asintió y marcó el número. No paraba de mirar la gema que colgaba en mi frente. Creí que me excedí un poco, o tal vez no. En algún momento me hubiera importada mostrar humildad, pero al diablo con eso. Es mi vida y quiero presumir todo lo que tengo sin importarme un poco lo que opinen los demás
—El señor Relish la está esperando, planta cuarenta- asentí, no me molesté en agradecerle, después de todo es su trabajo informar
Mierda, desde cuándo me comportaba tan perra. Creo que tal vez aún sigo cabreada por mi encuentro "amable" con Carla, de solo pensar su nombre me da jaqueca
Ingresé al elevador, marqué el número y esperé unos minutos hasta llegar a su piso, al llegar las puertas del elevador dieron directo con un pasadizo y una sola puerta, alce una ceja y miré todo interrogante, me dirigí a la única puerta y entré con tocar
Mi boca casi cae al suelo, j***r mis ojos sin duda están maravillados con la vista, apartó la mirada de inmediato y recupero la compostura
—Cúbrete, ¿Qué tal si hubiera entrado otra persona?- por alguna razón me molestó de solo pensar tal cosa, j***r maldito exhibicionista
—Creo que estoy mejor así, dime querida Farah diamantes, ¿Qué te trae a mi humilde morado?- intenté lo más que pude solo mirarle los ojos, aclaro mi garganta y procedo a sentarme en el sofá de cuero. Se encontraba en toda su maldita gloria y me era tan difícil concentrarme
—Solo.. Solo vine a darte una respuesta, así que si se quién eres y que tampoco me importa- todo se lo había dicho mientras le miraba los ojos
El se paró y tuve que apartar la vista de inmediato, ¿Es que este hombre quiere matarme de un maldito infarto?, mordí mi labio de forma inconsciente, ¿Será que la abstinencia me está pasando factura?, no espera, soy virgen no debería haber problema. Como dicen: “El que no prueba, no anhela" pero por algún razón yo ya me lo imaginaba dándome duro sin compasión, y yo gritando pidiendo por más. Okey creo que estoy exagerando, oh tal vez no. Como había dicho Neels, Brais tiene porte de semental y saber lo que hace, sentí como sus manos acariciaron mis hombros, un pequeño estremecimiento me recorrió de pies a cabeza
—¿Y que decidiste, Farah?- susurró cerca de mi oído, mordí mis labios a tiempo de que salga un gemido. Oh Dios eso sería muy vergonzoso, miré hacia el otro extremo de la habitación, él sabía a qué había venido, lo está haciendo a posta
—Sabes muy bien lo que he decidido- mencioné, sentí sus dedos en mi barbilla, me alzó el rostro hasta mirar sus ojos, mierda se había situado frente a mi, y me daba una vista directa, demasiado directa hasta su m*****o, tragué grueso, este hombre sin duda sabe volver loca a una mujer
—Te dije esa vez de que serías tú quien me lo diría- mordí mis labios y apreté los puños, este hombre me tenía muy vulnerable, demasiado para mi bien. Su perfume inundó mis fosas nasales cuando él se agachó y acercó su oído a mis labios
—Dilo Farah, solo dilo y lo tendrás- mordí mis labios, suspiré al sentirlo tan cerca
¿Esto era lo que quería?¿Tanto lo deseaba?, j***r lo deseaba mucho sin duda alguna, sin embargo no quiero salir lastimada. Aún no sabía si esto sólo sería sexo, pero por alguna razón me hacía la idea de que esto sólo sería eso. No involucrar sentimientos era lo mejor, ninguno quiere ataduras, de mi parte no quiero que mi corazón se rompa en dos de vuelta. Pero se que ahora soy lo suficientemente fuerte para enfrentar todo con fuerza, mordí mi mejilla interna.
—Fóllame duro, Brais- susurré y puedo jurar que se escuchó como si lo hubiera gemido, sentí como mis mejillas de inmediato se tiñeron de rojo. Él se separó y me ofreció su mano, está vez sin vacilar y mirándolo directamente a los ojos, le acepté la mano, me jaló de golpe y nuestros pechos chocaron entre sí, sin olvidar aquella zona de él la sentí en mi vientre,mierda es muy alto
Me miró de pies a cabeza y sonrió, pero no de alguna manera amable, sino una que decía:“Haremos más que follar y te va a encantar" y mierda dudaba que haya algo que este hombre no hiciera bien
—Farah, Farah. Supongo que ya sabes ciertas reglas básicas- lo mié sorprendida,¿Qué mierda insinuaba?, la respuesta no tardó en llegar cuando de manera abrupta cambiamos de posiciones. Me encontraba contra su escritorio y él se encontraba atrás mío, recién me daba cuenta de que su escritorio estaba totalmente desocupado, alcé una ceja y fruncí los labios. Este hombre estaba totalmente seguro de que aceptaría, c*****o
—Dime Diamond, ¿Cómo te gustaría?- estaba por protestar, pero mi mente quedó en blanco por un momento. ¿Acaso me había dicho diamond?, volteé a mirarlo frunciendo el ceño
—¿Andamos con apodos?- intenté bromear, la verdad es que estaba totalmente nerviosa. Nunca me había encontrado en esta posición tan.. excitante, mi corazón lo sentía palpitar a mil, por todo lo que me estaba ocurriendo.
—Si pequeña, tus diamantes muestran lo que eres, mi hermosa reina de diamantes- me susurró cerca de mi oído, gemí bajito. ¿Es normal gemir tanto de solo escucharlo susurrar?, su voz grave y algo rasposa me ponía a mil
—¿Y bien?¿Qué tal si empezamos con esto?- me sobresalte al sentir sus grandes manos alzando mi cortó vestido, pronto sentí como me bajaba el cierre y subía más el vestido. Una pequeña brisa entró por la ventana y me hizo estremecer. Afortunadamente la ventana era de lunas polarizadas, no me quería ni imaginar el espectáculo que estaríamos dando.
—Apóyate más al escritorio y alza el culo cariño, llevo deseando azotarte duro desde aquella fiesta- le hice caso y me mantuvo en silencio, me mordí el labio, las palabras habían quedado atoradas en la cueva de mi garganta, no sabía que decir. Todo estaba pasando tan rápido que me podía más y más ansiosa
Así que hizo lo que tanto había querido, salté al sentir como su mano impactaba fuerte en mi nalga derecha, pronto sentí como la humedad se acumulaba en mi centro. Gemí fuerte y grité al sentir el tercer azote y así fue hasta llegar al número diez y pronto sentí la humedad correr por la cara interna de mi entre pierna, solo me estaba azotando y ya me había mojado por completo
Mis gemidos y los gruñidos de él inundaron toda la habitación, intenté quitarme mis accesorios pero él gruñó y no me dejó hacerlo
—Ya te lo dije, los diamantes son tu esencia- gemí al sentir como introdujo un dedo en mi interior pero sin llegar a romper el himen
—Brais- gemí y eso pareció excitarlo más, un gruñido se escuchó desde el fondo de su garganta y eso me mojó aún más de lo que ya estaba
—Gime más alto, diamond- grité al sentir otro dedo dentro de mi, por un momento me entró el temor de que me quitara mi virginidad de esa manera
Estaba por hablar pero él empezó a meter y sacar sus dedos con una agilidad que me dejó desconcertado por un momento
—Brais yo..- no me dejó hablar, me sacó un seno del brasieres y lo empezó a masajear la punta, suspiré de puro placer
Si esto me está produciendo tanto placer, no me quiero ni imaginar cuando venga la verdadera acción
—No te preocupes se lo que estoy haciendo, tu primera vez no será en mi oficina. Esto es un previo, diamond- susurró cerca de mi oído, y sentí un poco su barba rozar mi mejilla
Alcé mis cadera más para buscar un poco más de fricción, y él me volvió a azotar pero esta vez con más fuerza. Me sentía por completo en las nubes, sabía que entregarle mi virginidad no estaba bien, porque eso haría que esto cambie un poco las cosas pero no podía resistir a él, me volvía por completa loca. No me importaba que él fuera el hermano de mi ex, al contrario eso lo hacía mucho más caliente, excitante y sin duda más divertido
Es mi cuerpo, yo soy quien decide con quién y en qué momento disfrutar de ello, y sin duda ahora ando cachonda a más no poder
—Brais, haz lo tuyo- por un momento me miró desconcertado a través del espejo que estás detrás de su silla de escritorio, luego me miró como si hubiera entendido
—Tranquila, diamond. En su momento será, por hoy. Debes estar contenta con esto, aún tienes tiempo para cambiar de opinión- negué y bufé
—¿Tú casa o la mía?- por un momento me sorprendí al escuchar la urgencia en mi voz, ¿Tan desesperada estaba por aquel hombre?
—Ninguna- lo miré incrédula y él pareció disfrutarlo mientras me seguía azotando con mucha más fuerza
Gemí mucho más alto, espero y los demás no se hayan enterado lo que estamos haciendo
—¿Q-Qué es lo que has dicho?- gemí al sentir como ingresó otro dedo en mi interior y lo empezó a meter y sacar con mucha más rapidez que la anterior
—Ninguna cariño, tendremos nuestro propio nidito de placer- y con eso me dejó más atontada de lo que ya estaba