—¿Así no sea lo que quieres? —Gianni ama lo que puede controlar, odia que las cosas no se den como quiere y sobre todo es un excelente manipulador. Lo está haciendo en este momento y te juró, que tengo tanta rabia en el pecho, que, de no ser definitivo, habría dicho un sonoro no nada más para ver en su rostro la expresión de que estaba equivocado conmigo—aseguré con un instinto vengativo naciente—, pero también estoy segura de que puedo sacar provecho de esa humillación y darnos la oportunidad de obtener lo que necesitamos. La tierra es redonda y tarde o temprano se encontrará frente a frente con el pago por las decisiones que ha tomado y yo quiero estar cerca para verlo. Tengo ese deseo. No se trato de amor o eso me dije para justificar mi sentir. Fuimos parte de una guerra y lo mejor

