—Estaba enojada ese día. Lo sabes. —¿Debemos agradecer al idiota? —No todo fue bueno—aseguré—. Aunque para ti si. Sus enormes manos tomaron mi rostro y se inclinó. —De ahora en adelante podemos hacer todo positivo. Sonreí. —¿Asi? ¿Cómo? —cuestioné—. Hemos cambiado mucho en este tiempo. Lo que me gustaba en el pasado, ya no presenta un gusto particular en el presente. Eres muy noble, Salerno, pero tendrás que poner mucho esfuerzo para compensarme. Tus deudas son tan grandes como litros de agua posee el Mar n***o. —Bueno, me compensa saber que tengo tiempo para compensarlo, Ney. Un imbécil perdió una gran oportunidad y yo, yo estuve a punto de hacer lo mismo, pero al darme cuenta, hice lo propio. Podria retarte a querer escapar de mi ahora, Salerno. Chasqueé y negué. —No era mi mari

