LIPARI, CALABRIA. Allah. Allah. Allah. Allah. Parpadeé y tragué saliva mientras mi cabeza solo podía escuchar el latir presuroso de mi corazón que con todas sus fuerzas buscaba estabilizar mis sentidos descolocados. Mis ojos estaban llorosos, mi boca un poco seca y mi cuerpo bañado en sudor de una manera que no creí fuera posible. Gianni besó mi mejilla y despues sonrió contra mi piel sintiéndose victorioso de haber logrado que mis piernas temblaran. Desvié mis ojos en dirección de su pecho y noté como mis uñas habían dejado marca, pues se enterraron violentamente en su piel, en medio de mi lucha contra el creciente placer. Mi respiración fue agitada. Necesitaba salir de la cama. ¡Si, necesitaba eso y procesar todo lo que había salido mal! ¿O debía decir bien? Tomé un poco de ai

