Mi cuerpo temblaba. ¿Cómo se le había ocurrido? ¿Cómo…? ¡Mierda! No podía dejar de pensar en todos los presentes, en la presión sobre mi, pero, sobre todo, el peligro. Tenía en mis labios el poder de convertir esa boda en una masacre con una negativa porque estaba segura de que no se conformaría con un no como respuesta. Fui muy tajante al decir que quería ver hasta donde era capaz de llegar, pues quedó claro que no tenía limites, especialmente con esos ojos azulados viéndome expectante, pero sin perder la chispa de reto en ellos. Casate conmigo—dijo, como si fuera sencillo de asimilar. La Turk estaba allí. ¿Por qué? ¿Por qué habían asistido? Fue inevitable para mi no darle la espalda y tomar un poco de aire. Necesitaba salir, respirar y despues pensar, todo en ese orden. No iba a deci

