CAPITULO 100| EL MONSTRUO QUE ERES.-4

555 Palabras

Si, era el mayor de los imbéciles. —¿Me extrañaron? Domi uno, y Domi dos…—apretó el pecho derecho y despues el izquierdo con todo el descaro, mientras la mujer luchaba por liberarse. ¡Lo odiaba! Sin medirse, terminó impactando su codo con la venda y el hombre no tuvo más remedio que soltarla. —¡MIERDA! ¡DOMENICA! ¡Iba a sangrar! Ardió, dolió, fue una tortura. Sus ojos casi se llenaron de lagrimas. Habia olvidado lo poco considerada que era. La mujer levantó su dedo y le señaló: —No vuelvas a tocarme si mi permiso, Masseira. —Entonces no vuelvas a abofetearme. —No vuelvas a abrir la boca. —¿Vas a saludar al mio suocerino de mi parte? —Mi padre te detesta. No le daré tal amargura. —Todo el mundo sabe que tu padre me ama—aseguró obteniendo un bufido divertido por parte de la mujer p

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