Sentí como la v***a me temblaba nada más al imaginarla humeda. No dejé ir esos pensamientos y mientras sus muslos me impedían alejar mi boca en medio de su orgasmo, yo ya planeaba mi siguiente movimiento. Su liberación fue inminente y segundos despues, con el cuerpo aun inquieto por lo vivido recientemente, terminé acariciando su clítoris con mis dedos. —Allah bereket verdi (Bendito Allah…). —İtalyanca (En italiano)—pedí haciéndola sonreír. —¿Ahora vas a hablarme en turco? —Estoy practicando—respondí haciéndola sonreír. —Ni siquiera he comenzado contigo, Neylan Salerno. Puedo hablarte en italiano, en calabres, alemán…Todo dependerá en que idioma te excite más, aunque siempre voy a creer, que es en alemán. Es como si follara más violento. —No creo que… ¡Oh, mierda! Su cuerpo se sacu

