La noche es tan solitaria, tan oscura y solemne como yo me siento por dentro. No me he movido de aquí. Todos a mi alrededor parecen estar del humor correcto; incluso alguien sacó una guitarra y cantaron canciones clásicas que todos sabían. Defne comparte con sus compañeros, a pesar de que habla poco, pero está presente y los escucha. Ella sonríe y, aunque esa sonrisa no llega a sus ojos, lo intenta. Veo cómo intenta seguir adelante y eso me mata. Egoístamente, no quiero que siga adelante. No quiero darle el espacio que me pidió. Sólo quiero inhalarla, enterrar mi rostro en su cuello o en ese pequeño espacio entre sus pechos donde su olor se concentra, donde podría dormir apoyado una noche entera con el mejor de los sueños. Pero hoy no dormirá conmigo, y eso me mata. Nunca había sent

