Llegamos a la clínica hace poco más de dos horas y Meredith aún no ha despertado, ya estoy impaciente, camino de un lado a otro en la habitación mientras Carmela solo me observa en silencio. - Ya calmate, vas a terminar haciendo un agujero en el suelo de tanto caminar de un lado a otro. -suelta con fastidio cruzandose de brazos.- - No sé cómo puedes estar tan tranquila cuando es toda tu culpa que Meredith este así, ¿en qué pensabas cuando la sedaste? -Ay no, no empieces con la cantaleta otra vez, eres peor que su padre. Entiende que todo lo hacía por su bien -Ruedo los ojos.- si claro. -A...Alex... ¿eres tú? Me detengo de golpe y me acerco a la cama casi en un salto cuando escucho la voz de Meredith y tomo una de sus manos. - Meredith... -digo en un hilo de voz.- si soy yo, Ale

