Después de nueve horas de vuelo por fin llegamos a Las Vegas, son apenas las cuatro de la mañana y toda la ciudad está despierta, letreros de neón de distintos tamaños iluminan todas las calles congestionadas por vehículos y personas; Celeste y yo observamos todo con atención desde las ventanillas de la limusina. - ¿A dónde vamos ahorita bombón? Le pregunto a Alexander mientras vuelvo mi atención a él y entrelazo nuestros dedos dejando nuestras manos sobre una de mis piernas. - Por ahora podemos ir a registrarnos en el hotel, estamos cerca. Se encoge de hombros y me sonríe. - Oh no, nada de vamos al hotel. ¡Son Las Vegas..! Además, ya dormimos bastante en el avión, bueno, ustedes seguro hicieron algo más que dormir, asi que... ¡vamos a un casino..! Se queja Celeste mientras agita

