Me despierto algo desorientada. Me toma unos segundos recordar donde me he quedado dormida. Miro a mi alrededor y veo a Celeste dormida también en su tumbona justo a mi lado, una sombrilla nos cubre de los rayos del sol y una mano toca mis pies robandome un grito lleno de espanto. - Tranquila Meredith, soy yo - veo a Alexander sentado en la punta de mi tumbona acariciando mis pies en un intento por calmarme. Y es que estaba tan adormilada que no había notado su presencia y menos la de Mauricio que estaba parado al lado de Celeste, quien aún dormia. Las personas a nuestro alrededor estaban en estado de alerta, tal parece que mi grito anterior llamó demasiado su atención y sólo miraban en nuestra dirección muy atentos y son discreción. Un joven muchacho que vestia el uniforme del hotel s

