El festival estuvo increible, hace mucho que no me divertía tanto, y lo que más me gustó sin duda alguna fue la foto al final del festival; nunca había estado junto a tantos pelirrojos, y menos en un mismo lugar. Ahorita estamos en casa de mi abuela, y no porque yo quise venir a visitarla, todo lo contrario, yo quería volver a París sin tener que verla, pero Alexander insistió tanto que termine cediendo, así que ahora estamos aquí, en su casa; yo estoy en el jardín sentada en un sillón de mimbre rodeada por más de cinco escoltas mientras tomo un poco de chocolate con galletas - suspiro cansada- esta casa siempre me a parecido una maldita cárcel. Y la verdad es que nunca he entendido porque mi abuela siempre tiene a una estúpida cadena de seguridad... o... ¿era un anillo?...¡yo que sé como

