Antes de ayudar a Meredith a bajar de la isla de la cocina, mis manos rozan, por encima de la fina tela de su vestido, su vientre apenas pronunciado. Me quedo sumergido en ese instante como si me hubiera desconectado del mundo, sólo hasta que las manos de Meredith se posan sobre las mías para que acariciemos su vientre al mismo. - ¿Cuántos meses tienes? - pregunto tímido y con voz baja. - Voy a cumplir dos meses la semana que viene. - Pensé que tenias más tiempo. - ¿Por qué? - Pregunta un tanto confundida. -Es que como te referiste al bebé Cómo hija, creí que era porque ya te habían dicho su sexo, pero aun esta muy pequeñito para que puedan decirte. - ¡Ahhhh, si! Yo digo hija porque algo dentro de mi me dice que es una niña... - Suelta muy segura. -la miro enmarcando una de mis cej

