-Señor Hugo, ¿está usted bien? -preguntó Natalia con el rostro pálido y la frente cubierta de sudor frío. Hugo movió los labios y dijo: -Estoy bien. -Eso es bueno -dijo ella, lanzando un suspiro de alivio. Mirándola con una expresión conflictiva, le preguntó: -¿Por qué me has salvado? Vio de primera mano cómo ella se apresuró a rescatarlo sin ninguna duda en el momento en que la viga se cayó. Parecía demasiado preocupada por si él salía herido. -¿No es normal salvar a otros? -Natalia respondió mientras sonreía para encogerse de hombros. Al fin y al cabo, él sólo estaba aquí para ayudar. Si hubiera sido él el herido, se sentiría muy mal. -Mamá, ¿estás bien? preguntó Claudia con ansiedad mientras corría hacia ella con Silvia detrás. Silvia estab

