POV Tammy Arrugo la frente, me duele la cabeza horrible y el bendito sonido de la alarma de mi móvil no ayuda en nada para esta jaqueca que siento. Me quejo, todo mi cuerpo sufre con cada uno de los movimientos que hago al estirarme y me obligo a tantear mi móvil por algún lado sobre la cama para apagar la alarma. El sonido cesa, dejo salir el aire y más cómoda me pongo boca abajo mientras abrazo la almohada. —¡Basta! —le grito a la alarma cuando vuelve a sonar, pero sé que no se detendrá—. Dios… ¿Por qué no me ayudas a hacerme millonaria a punta de panes y pasteles para no tener que levantarme tan temprano todos los días de mi existencia? Mi queja es absurda, porque los millonarios son millonarios por no dejar de trabajar. No son millonarios por holgazanear, ¿no? Bueno, tampoco es q

