Domenico
Ginevra.
Joder un hermoso nombre, para una hermosa mujer, una que al final de la noche estará gritando mi nombre y me aseguraría de que así fuera.
Además la había conocido hace años, cuando tenía unos dieciseis años o menos, pero sigue siendo la misma mujer, más hermosa y madura que antes, lo malo es que la había visto de pasada cerca de uno de mis capos y varias chicas más.
—¿A quien vez domenico?
Cuestiona luca, mi consigliere y mejor amigo, su mirada se dirige hacia la pista de baile y mucho más allá, donde se encuentra una hermosa morena de sonrisa deslumbrante.
»¿Una nueva víctima?
—Non è una vittima —gruño las palabras— Pero la tendré en mi cama a final de la noche.
Me doy la vuelta dejando a la chica en paz, y es que desde que llegué al bar no he podido retirar la mirada de la hermosa morena, ella me gustó y debe ser mía mientras me encuentre en estados unidos.
—Franchesco. —me dirijo a uno de mis guardias— Quiero que vigiles a esa chica.
» Y cuando termine el turno la lleves a mi auto, dile que domenico la espera.
El hombre asiente y sale del área VIP, tomo asiento y espero que aparezca en hijo de perra de carlo, el jefe de esta mierda de su lugar, aunque no tan mierda gracias a ginevra.
Tomo una copa de coñac, mientras continuó con la mirada sobre la pista, Pero mis ojos siempre viajan a la chica, noto a un grupo de idiotas tratando de llamar su atención y no me gusta.
—Luca, quiero que envíes a alguien y alejen a esos idiotas de la chica.
Él enarca una ceja, pero hace lo que le indicó, joder no soy así, no me interesa si le tratan de bajar las bragas a una mujer o no, Pero a esta yo la quiero para mí.
—Beatrice a estado llamando.
—No me interesa.
—Dice que quiere que vuelvas a Italia.
—Ya te dije que no me interesa lo que le pase a la perra.
—Es tu jodida esposa.
Él toma asiento a mi lado, joder tan solo recordar a esa mujer me dan ganas de ponerme una bala en la cabeza.
—Que se siga jodiendo a Francisco — gruño— y si vuelve a llamar dile que la mataré.
Al fin que no me importa, no se porque diablos acepte casarme con ella en maldito primer lugar.
La puerta del Vip se abre y carlo entra en el lugar, una sonrisa se forma en su maldito rostro, tiene suerte de que lo eligiera como un capo en estados unidos.
—Don.
Asiento ante su presencia y él se pone de pie frente mío, obstaculizando mi vista de ginevra, gruño.
— Habla carlo no tengo tiempo para mierdas.
Su sonrisa decae, pero aún así permanece recto.
—Ya le he enviado todo a luca. —dice— Solo quería verlo para brindarle la mano de mi hermana en matrimonio.
—No me interesa -gruño- Estoy casado.
Aún que si las cosas seguían como iban, me iba a deshacer de beatrice, esa loca solo me causaba problemas.
—Es joven y además vírgen.
—Carlo, tienes tres malditos segundos para salir de aquí sino quieres que te vuele la cabeza.
El hombre palidece y sale de mi campo de visión, como si me importará su hermana o que fuera virgen, que lo jodan.
—¿Porqué diablos es tan stronzo? —le cuestionó a luca.
—Quien sabe.
Responde y en la sala aparecen varias mujeres, que por lo que dicen son un regalo de carlo—y no, no es que jodidamente, negociamos con la trata de blanca, pero le dices a cualquiera mujer que él Don de la mafia la quiere y ella van como hormigas a la azúcar—, pero no me interesan, la única mujer que me interesa, justo ahora está en la barra mientras sirve tragos a idiotas que lo único que quieren es adentrarse en sus bragas, yo también lo quiero, pero no tan solo para una noche.
Las horas pasan rápido y cuando Francesco me indica que la chica casi saldrá de su turno me pongo en marcha, voy hasta mi auto y me sirvo una copa de etiqueta negra, cuando la puerta del auto se abre una sonrisa se forma en mis labios.
—Pensé que no vendrías ginevra.
Sus mejillas se tiñen de rojo mientras sube al auto y deja su bolsa sobre el piso de la camioneta, la puerta se cierra detrás de ella y el auto se pone en marcha.
—Dime Ginevra ¿Cuál es tu apellido?
—Rossi.
Lindo apellido Pero le quedaría mejor; Di lustro, me guardo el pensamiento, porque ya estoy casado.
—¿Tu edad?
Debí preguntar eso antes, pero estaba tan idiotizado por su belleza que no se me pasó por la cabeza.
—Veintiuno. —sonríe, joder que sonrisa más hermosa—, veintidós la próxima semana.
Oh doce años menor que yo, Pero no es un inconveniente ya que es mayor de edad y eso es lo que importa.
—¿Me dirás tu edad?.
Sonríe con timidez y es jodidamente hermosa, esos lindos hoyuelos que se forman en sus mejillas y como sus ojos cafés me miran con devoción.
—Treinta y tres.
Sus ojos al igual que sus hermosos labios rosas se abren con sorpresa, jodidamente hermosa, la perdición de cuál quier hombre, es una lástima para los demás que está noche la voy Joder para toda la población masculina.
—¿No tienes pareja cierto?
Sonrió, pequeña curiosa, Pero no le diré que estoy casado, no la voy a joder, no antes de que comience la diversión.
—Felizmente soltero ¿Y tú?
—Igual.
Se encoge de hombros y nos quedamos en silencio, Pero con la tensión volviéndose sumamente palpable, su mirada y la mía se conectan y puedo ver como su iris se va nublando por la lujuria y sus mejillas se sonrojan.
¿Estará pensando en como me la follare? , Talvez, ¿En como haré que se corra?, ¿En como lamere su coño?. Si es así yo también lo estoy pensando y mi polla parece una maldita roca en mis pantalones.
La tensión es más que palpable cuando llegamos al edificio donde se encuentra mi ático, salgo del auto y luego lo rodeo para abrirle la puerta,ella sonríe mientras sale y mi polla late en mis pantalones.
Nos dirijo a ambos al elevador y solo se puede escuchar la música, por qué ambos nos quedamos en silencio, sumergidos en nuestros propios pensamientos. Cuando llegamos a mi piso siento que mi cuerpo va a explotar por la energía contenida.
—Vamos picolla.
Rompo el silencio y tomo su mano para dirigirla a la puerta de mi ático, dejo mi mano sobre el escáner y está se abre, ella entra primero y luego yo cerrando la puerta detrás mío, nuestras miradas se cruzan y corto la distancia entre ambos con solo unas zancadas.
La tomo en mis manos y ella envuelve sus piernas alrededor de mi cintura, sus labios chocan con los míos y aunque no me gusta besar, se lo permito, solo por esta noche y porque su sabor es jodidamente embriagante.
De sus labios escapa un gemido mientras nos dirijo hacia mi habitación, pateó la puerta y sin ningún tipo de gentileza la arrojó sobre la cama, nuestras miradas se encuentran y estudio su rostro.
—Bello. —le halago— Desnúdate para mí Ginevra.
Ella hace lo que le ordeno y con manos temblorosas se quita su camisita y pantalones, quedando solo en ropa interior, pero luego termina de desnudarse.
Me arrodillo entre sus piernas, jalo su cuerpo hasta que su coño está en mi rostro y inhaló su delicioso aroma, tiene unos pocos vellos allí y es hermoso.
—Domenico.
Murmuró en un hilo de voz, sus ojos y los míos se encuentran mientras deslizó mi lengua desde su trasero hasta su clítoris y chupo allí, sus ojos se giran y sus manos se dirigen a mi cabello, lamo nuevamente desde su hermoso y redondo trasero una y otra vez, hasta que ella se encuentra gritando mi nombre y pidiendo mucho más.
—Estás haciendo un desastre picolla. — gruño lamiendo su excitación de mis labios—Un desastre jodidamente delicioso.
Su espalda se arquea cuando se corre sobre mi rostro, lamo su entrada hasta que deja de gotear y luego me pongo de pie, me desnudo mientras ella recupera la respiración y su mirada se encuentra con la mía, en el momento que sacó un condón de mis pantalones.
—Madre santísima me vas a partir a la mitad.
Dice mientras mira como tomo mi polla y la acaricio perezoso, joder si ninguno de los hombres con los que ha estado se comparan conmigo no me importa.
—Abre las piernas Ginevra —gruño— Quiero ver tu coño antes de destrozarlo.
Ella abre las piernas y mientras me coloco el condón veo más de su excitación resbalar por su trasero.
Me arrastró sobre la cama, y dejo un beso en sus labios mientras tomo sus manos y las pongo por sobre su cabeza.
—Tienes lindos tatuajes.
Dice algo nerviosa ¿Porque carajos está nerviosa?, ¿Por mi tamaño o acaso ya no quiere esto?, lo dudo ya que su rostro aún sigue lujurioso.
—Puedes verlo mejor cunado te folle, ¿Todavía quieres que te folle, cierto?
—es mejor preguntar que solo pensar, ella asiente.
Ella sonríe y con mi mano libre tomo mi polla y la coloco en su entrada húmeda, su mirada y la mía se encuentran y joder si es la mujer más hermosa del jodido mundo.
Entro en ella de un solo empujón y sus labios se abren en un grito de dolor, me tenso mientras veo como lágrimas descienden por su rostro.
Jodido cristo.
Que no sea lo que pienso.
Que jodidamente no sea lo que pienso .
Me coloco sobre mis piernas mientras veo el lugar donde nos unimos y un gruñido sale de mis labios al verlo; Sangre, ella era jodidamente virgen.
Y me dió su maldita virginidad.
A mí.
Un maldito desconocido para ella.
—Domenico.
Su voz dulce llama mi atención y levanto la mirada para ver su rostro cubierto de vergüenza y dolor.
—¿Por qué?
¿Por qué te entregaste a mi?
¿Que tengo yo?
—Porque me gustaste.
—Picolla no sabes lo que acabas de hacer.
Gruño, se entregó a un maldito monstruo y su escusa es " porqué me gustaste", joder tan solo pensar que otro hombre pudo estar en mi lugar hace arder mi sangre.
—No,no...
—¿Quieres que continúe?
Si me dice que no jodidamente moriré.
—Por favor.
Murmura y lo hago, me muevo despacio dejando que se adapte a mi tamaño, llevo mi mano a su clítoris y le doy masajes lentos y perezosos que coinciden con mis embestidas.
Sus ojos se ponen llorosos mientras sus labios se abren emitiendo los más hermosos sonidos de placer que he escuchado en mi jodida vida.
—¿Lo quieres más fuerte picolla? — cuestionó mientras me contengo— ¿Quieres que destroce tu coño?
Su cabeza se mueve con agresividad mientras asiente y se lo doy, la follo fuerte mientras sus paredes se contraen con fuerza entorno a mi polla.
Mi polla cubierta con su sangre.
Joder mi ginevra, está muy caliente y mojada.
Porque si.
Ahora ella es mía.
—Domenico. —pide.
—¿Que quieres La mia bella? —gruño —¿Quieres correrte en mi polla?
Ella asiente y hago lo que me pide la hago correrse con fuerza, mientras ella grita mi nombre y sus uñas se clavan en mi espalda, y se lo permito porque su placer es como el mío propio.
Cuando me corro es con su nombre en mis labios, cuando salgo de su interior, me acuesto a su lado y jalo de su cuerpo sobre el mío.
—Ginevra. —gruño— No Debiste hacer eso.
Mi voz es una advertencia porque ciertamente ella no debió de entregarse a mi, un monstruo y el don de la casa nostra.
Porque ahora ella es mi Obsecion, me pertenece en cuerpo y alma y yo le pertenezco a ella, y eliminaré todo lo que está en nuestro camino para que ella se convierta en aquello que debe ser, mi señora.