Alexander sale furioso de la casa de Cristal, pero le dejó muy en claro, que no va a tener un lindo matrimonio, pero ella misma se lo busco. Es mucha la impotencia que siente, por haber hecho muy mal las cosas, pero no le puede reprochar a nadie los errores que él mismo cometió. Llama a Fabricio. — Alexander mi amor, tanto me extrañas que no puedes estar un minuto sin mí, dice sonriendo Fabricio. — Fabricio esto es serio, responde Alexander. — Me llamas más que mi mujer, dice Fabricio. — Ya deja de jugar si no tienes mujer, dice muy serio Alexander. — ¿Qué pasa amigo? Porque ese mal humor, pregunta su amigo. — Fabricio hazme rápido el acuerdo prenupcial, que si ella no lo firma no hay boda, deja todo en claro que a ella no le corresponde nada y que todo va a ser para nuestro futuro

