Alicia no se cambió de ropa al llegar a su habitación. Se sentó en la cama todavía con el vestido, dejó el bolso en el suelo y apoyó la espalda contra el cabecero. El cuarto estaba en silencio, apenas iluminado por la lámpara de noche. Su casa dormía. Sacó el teléfono. No pensó voy a abrir Pinterest. Sus dedos lo hicieron solos. La aplicación se abrió con una familiaridad casi vergonzosa. Tableros ordenados. Nombres inocentes. “Ideas de vestuario” “Referencias visuales” “Inspiración estética” Nada que, visto desde fuera, levantara sospechas. Entró al primero. Corsés negros. Guantes largos. Cuellos altos. Encajes. Botas con hebillas. Miradas intensas. Personajes que no pedían permiso. Mujeres que no se disculpaban por existir. Deslizó el dedo. Cosplay de enfermeras que no tenía

