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983 Palabras

Alicia corrió hasta la casa sin mirar atrás. El portón apenas terminó de cerrarse cuando ya estaba bajando del auto, el pulso aún acelerado, la información golpeándole la sien como una segunda sangre. Entró directo a la sala. Su abuela Andy estaba sentada con la espalda recta, el abuelo frente a la ventana, whisky en mano. Su madre hojeaba un informe sin leerlo realmente. —Tenemos que hablar. Andy alzó la mirada de inmediato. No se levantó. —Estás alterada —dijo, con calma—. ¿Pasó algo malo? Alicia negó una sola vez. —En el cuarto de pánico. Es urgente. Eso bastó. El silencio cambió de peso. No hubo preguntas mientras caminaban. El cuarto de pánico se cerró detrás de ellos con su sonido hermético, ese clic que separaba a la familia del resto del mundo. Alicia conectó el dispositi

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