Los Astrid retrocedieron, sabían que tener a Alaric de enemigo publico no era una opción, especialmente si el abuelo tenía más contactos dentro de prisión que fuera, una sola llamada y el nieto sería historia. Pero, el abuelo notó la deslealtad del alcalde, quien tras doblar rodilla y vender su dignidad, gano su favor…otra vez. El abuelo no era de dar segundas oportunidades a la traición, algo estaba tramando al tomar la decisión de seguir financiando obras. Y casualmente decidió empezar por otro hospital, esta vez, en la zona sur de la ciudad. la única en la que ellos no tenían poder, era un territorio que le perteneció a los Astrid por muchos, años. Ella desconocía su existencia, pero ahora, era una zona sin ley. —Esta zona fue creada hace unos diez años —explicó el asesor del al

