La puerta se abre de golpe y veo a Finn entrar rápidamente y acercarse a mí. —Ya ha llegado la hora — anuncia mientras me toma de un brazo y me coloca de pie bruscamente. Mis manos siguen atadas, por más que intenté soltarlas, o único que logré fue lastimarme. —Por favor, Finn, puedes parar ahora. —Ya, cállate, siempre fuiste una carga — está enojado. Me lleva consigo a través de un pasillo, luego me hace entrar a un ascensor. —Esto va a ser dramático — explica con su sonrisa burlona —, quiero que sea algo que quede grabado en su mente para que no vuelva a hacerlo. —¿Qué es lo que vas a hacer? No responde, solo sonríe ampliamente mientras el ascensor comienza a subir. Noto que estamos en un edificio de quince pisos y Finn ha presionado el último. Siento el pánico querer a

