Everest siguió a Elliot hasta la escuela, era la primera vez en mucho tiempo que llegaba así de temprano. Veía los pasos de Elliot sin levantar la vista del suelo y sin separar su boca del cigarrillo, no podía evitar sonreír. Tenía que dar pasos más lentos porque tres pasos de los pequeños pies del castaño, era uno suyo. Elliot iba distraído escuchando música, pensaba en incluso hacer una lista entera de música que le recordaban al rubio que tenía detrás en ese momento. Ambos estaban tan embobados en pensamientos que involucraban al otro, que no notaron que el vecino de en frente, Adam, los vio saliendo de la casa y caminar juntos a la escuela. Capítulo XVI: Lleno de otros Elliot se encontraba en su lugar, escuchando la clase de Física con aburrimiento. Miró su celular discretamente y v

