Fueron varios minutos los que Mary Jane se quedó en el coche, no solo sin poder creérselo, también llorando, rebosante de felicidad. Aunque no sabía muy bien lo que aquello significaba. ¿Habrían condiciones? ¿Le iba a quitar a su hijo? ¿Era un truco de su padre? Toda la felicidad de aquel momento se vio estropeada cuando llegó la duda, la desconfianza. No podía ser tan sencillo, no solo sería divorciarse y ya está. ¿Cuál era el engaño? ¿Dónde estaban las letras pequeñas? Vio a su hijo y a su padre pasar frente al coche para entrar al restaurante. No podía tardar en unirse a ellos. Pero ella tenía muchas dudas. Demasiadas. No podía fiarse de que las cosas serían así de fáciles. Con su padre nunca lo era, seguro que le había puesto absurdas condiciones a Jeremy o ambos le estaban

