La forma en que su sonrisa volvió a aparecer también me aseguró que él sabía que lo había dejado muy en claro. Pero no fue tan fácil dejar satisfecho a Ares, así que hice una mueca cuando inclinó un poco la cabeza, todavía sosteniendo la sonrisa ladeada en la esquina de sus labios. —Será mejor que me respondas cuando te haga una pregunta, Maya. Parpadeé varias veces, un poco acorralada. —Yo… —Comencé, todavía torpe—. No lo sé… Ares respiró hondo, fingiendo estar un poco sorprendido. —Y yo que pensé que siempre fui tan obvio contigo… —dijo, sin parecer molesto, como si esa conversación fuera exactamente como él quería. —Eres de todo, menos obvio… —Repliqué, con toda la sinceridad posible, y vi a Ares dar un paso más cerca. No aparté la mirada ni siquiera cuando tuve que alzar el rost

