Finalmente acepté la bolsita, justo antes de saltar en dirección a Nathaly y abrazarla con toda la fuerza que hay en mí. Y creo que esta fue la primera vez que me devuelve el abrazo con tanta fuerza. —Gracias. Por todo. —Dije, usando lo que me quedaba de fuerza para no volver a llorar. —No sabes lo bueno que fue tenerte cerca durante los últimos años… —Qué bueno que no puedas encontrar a ninguna otra mejor amiga en Madrid. —dijo, en tono de advertencia. Me reí, incapaz de soltarla. —No estoy loca para llamar a alguien mejor amiga después de que Nathaly Coleman ocupó ese puesto. Siempre será tuya. Nathaly concordó y me sorprendí al sentir un beso suyo en mi hombro antes de que se alejara. —Ya vete. No me gusta esta cosa sentimental. —dijo, con la nariz roja hacia arriba, sin apenas mir

