Capítulo 146

1465 Palabras

Salimos de la casa después de que también me duché y me cambié de ropa, asegurándome de llevar algo más presentable que un ridículo pantalón deportivo. Y como la etiqueta del medicamento alertaba evitar actividades como conducir, ya que puede provocar somnolencia, insistí en que llamáramos un taxi. Sin saber nada en Madrid, dejé que Ares le indicara el hospital al conductor, al igual que dejé que me guiara a través de la recepción cuando llegamos, con su mano entrelazada a la mía. —Ares, creo que el servicio de emergencia es para allá. —Apunté a la dirección indicada en un panel de información, percibiendo que él me llevaba por el lado opuesto. —Lo sé. —Eso fue lo que me respondió, guiándome hasta el ascensor. —Pero prefiero que me atienda mi hermano. Mis ojos casi se salen de mi rostr

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