—Solo quiero hacerlo contigo. —Entrecerré los ojos cuando me reí, todavía aturdida por la maravillosa sensación. —Dios mío, Ares, es tan bueno… ¿cómo pudiste aguantar tanto tiempo sin él? Ares fingió estar pensativo por un tiempo muy corto y después me dio un beso rápido, casi empujando mi cabeza hacia atrás. —Solo quiero hacerlo contigo. —Entonces repitió mis palabras, en respuesta a mi cuestionamiento impresionado. Mordí mi labio tratando desesperadamente de no mostrar una sonrisa tonta, pero cuando me di cuenta, ahí estaba, enorme, inflando mis mejillas y cerrando mis ojos sin que tuviera control sobre ello. —Estoy tan feliz que parece que voy a explotar. —Confesé con toda la sinceridad del mundo, sin poder dejar de sonreír. Ares acarició mis mejillas e incluso con los ojos casi co

