—Solo para confirmar… —Comencé, tratando de no levantar sospechas sobre algo que ni siquiera yo sabía que era—. ¿Qué fue lo que dijo? —Que te va a llevar a conocer el campus de Jovellanos en Sevilla. —Fue mi madre quien respondió, como si ya debiera saber eso—. No puedo creer que estés pensando en ir a la universidad. —Completó, con la emoción en su voz creciendo exponencialmente, y me sentí mal porque, de hecho, esa nunca fue una ambición mía. Aún así asentí, un poco atónita y todavía sin entender muy bien lo que Ares les había dicho. Pero había venido a recogerme y me llevaría a Sevilla. Pasaría la noche fuera, con él, y eso fue suficiente para hacerme perder todo interés en los demás detalles. De todos modos, siempre pensé que los detalles estaban sobrevalorados. —Puse una pijama,

