La iglesia se había vuelto un club de personas hipócritas, habían periodistas, revistas, y un sin fin de invitados que solo querían murmurar del caos, ya que el esposo de Sofía estaba desaparecido y ella se estaba casando con su primo: «¿Ese era el amor de ella?» «¿O no podía esperar que entregaran su cuerpo?» «Que mujer tan arribista» «Que mujer tan interesada» eran algunos de los murmullos que se escuchaban. Por otra parte Luciano estaba parado con un traje n***o y sus ojos grises mirando la puerta de la iglesia. Era alto, su cara parecía la de un demonio, un depredador. Su semblante brindaba autoridad, maldad, y aunque tenía muchas facciones parecidas a las de Alejandro, él no brindaba excitación como él, él brindaba pánico, brindaba angustia, era como si en cualquier momento iba a to

