Alejandro llevó las manos a su cabeza, y apretó sus cabellos con fuerza. Se sentía molesto, decepcionado y cansado. —Tú —la señaló con el dedo pero las palabras no salían de su boca, estaban atoradas cómo dagas de acero, causando dolor. Si, él le había hecho demasiado daño a ella, pero todo lo había hecho pensando que era otra persona, él no lo conocía, él se casó con ella sin amarla, por un propósito, que se confundió, sí. Pero ¿acaso los seres humanos no cometen errores? —Cuando te dije que podías hacer con tu vida lo que quisieras lo dije sin sentirlo, estaba tan emocionada con la llegada de esos niños a mi vida que me cegué,pero la realidad es que si estás con otro hombre me muero —su voz se quebró. Sofía miraba a Alejandro con ganas de abrazarlo,de decirle que lo amaba, que perdo

